El poder de los cuentos

El cuento ha servido para crecer, para ser persona, para conjurar miedos, para aprender oficios y costumbres, para saber de nuestra historia, para reír, para aprender a respirar con el ritmo apropiado, para dormir con la cadencia de la plenitud… y para más cosas. 

Con el cuento se dominan objetos creadores de temor, se nombran, se hacen domésticos, ridículos, familiares. Por ello no es conveniente dar a los niños los relatos edulcorados, seguros, donde la aparente crueldad se disimula por el educador. El niño necesita las situaciones violentas para su alivio, para experimentar su propia catarsis. El cuento es el primer tutor de los niños, pues fue una vez el primer tutor de la humanidad.

A través de los cuentos fantásticos se da expresión simbólica a los deseos, temores y tensiones inconscientes que están por debajo de los patrones conscientes de la conducta humana. Los cuentos son elocuentes documentos de las más oscuras profundidades del alma humana.

El niño recibe información para afirmar su estar en el mundo, para llenar su hueco en la vida.

Cuenta Jung que en el antiguo Egipto, cuando un hombre era mordido por una serpiente, se llamaba a un médicosacerdote que acudía con un manuscrito de la biblioteca del templo y empezaba a recitar la historia de Ra y de su madre Isis, transformando un mal particular en una situación de validez general, activando por ello mismo las fuerzas inconscientes del paciente hasta conseguir que estas afectaran a todo el sistema nervioso.

Susan Sontang relata en su ensayo “Trip de Hanoi”2 como fueron tratadas por los norvietnamitas, las miles de prostitutas detenidas tras la liberación de Hanoi por los franceses en 1954. “Les contaban cuentos de hadas, les enseñaban canciones infantiles, las hacían jugar en el patio… Era para devolverle la fe e inocencia en el hombre. Ya habían conocido sobradamente el lado más terrible de la naturaleza humana. La única manera de olvidarlo era volviendo a ser niñas otra vez”

Freud decía que hasta para soñar es preciso vivir antes. Incluso la fantasia se construye des de datos reales previos.

“No existe otra literatura en el mundo que posea esta excepcional cualidad”, dice A.R. Almodóvar.

Fragmento de «Artículos para contar» en «Espacio para contar». Juan Pedro Romera.

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